Gijón accesible: Día 1 (ir directamente al contenido)
Gijón accesible: antes de contaros mi experiencia, quiero que sepáis que Gijón no es una ciudad accesible e inclusiva de casualidad. La ciudad lleva años trabajando en ello de forma seria: tiene rutas urbanas y litorales diseñadas junto a COCEMFE Asturias, la playa más accesible en la que he estado, y nada más y nada menos que 35 recursos certificados con el sello TUR4all de accesibilidad universal. Eso no lo tiene cualquier ciudad.
Podéis consultar todos los recursos certificados en este enlace — os lo recomiendo antes de planificar el viaje.
Cómo llegar y moverse por Gijón con o sin movilidad reducida
Lo primero es llegar, claro. Yo vine desde Valencia con Volotea y en menos de una hora ya estaba aterrizando en el Aeropuerto de Asturias. Lo que no sabía es que hay más de 27 destinos con vuelos directos y más de 8 compañías operando, así que las opciones son más amplias de lo que parece. Y lo mejor para viajeros con movilidad reducida: en cualquier vuelo puedes solicitar asistencia en el aeropuerto sin coste. Desde ahí, Gijón está a unos 40 minutos en coche, taxi o autobús.
Qué ver en Gijón: los mejores monumentos y rutas accesibles
Yo estuve un fin de semana e hice ruta de tres días: viernes, sábado y domingo por Gijón accesible. Descansar, descansé poco pero valió la pena y aún así me quedaron muchas cosas por hacer. Os cuento mi ruta y os dejo también recursos donde encontraréis otras rutas de Gijón accesible.
De las letronas a Cimavilla: la ruta accesible que no te puedes perder

La ruta de Gijón accesible empezó en las famosas letronas — si no te has hecho la foto ahí, es que no has estado en Gijón. Desde ahí, con nuestra guía, empezamos a movernos por la ciudad y a entender lo que estábamos viendo. Y digo entender porque no es lo mismo pasear que hacer una ruta guiada accesible con alguien que conoce cada rincón y te transmite la historia de verdad. Nuestra guía era una crack: te contaba los detalles, te metía en el contexto y de repente sentías lo que sentía Jovellanos caminando por esas mismas calles o trabajando en sus obras. Eso no tiene precio.
Pasamos por los Jardines de la Reina, una zona tranquila y totalmente accesible, y llegamos al Palacio de Revillagigedo. Por fuera ya es una pasada — un edificio del siglo XVII en plena Plaza del Marqués — pero es que por dentro es un centro de arte contemporáneo. Nadie te lo espera y cuando lo ves, alucinas.
Justo ahí está la escultura del Árbol de la Sidra, y aquí me tenéis que dejar soltar el dato porque me encantó: la sidra asturiana es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. No es un capricho, se lo han ganado a pulso. En Asturias la sidra no es solo una bebida, es una forma de vida y además es súper sostenible, todos las botellas se reciclan.

Que por cierto, os lanzo una pregunta a ver si acertáis ¿Cuántas botellas de sidra componen el árbol? Tic-tac (al final del post te doy la respuesta).
Y entonces llegamos a la Cuesta del Cholo. Me encanta hasta el nombre. Su nombre oficial es Tránsito de las Ballenas porque en el siglo XVIII aquí se descuartizaban ballenas. Sí, como lo lees. Pero los gijoneses decidieron llamarla Cuesta del Cholo y francamente les entiendo, suena mucho mejor. Es una calle empedrada llena de terracitas con sidra que sube desde el puerto hasta Cimavilla. La mejor forma de entrar al barrio, sin duda.
Si te está gustando este post de Gijón accesible te invito a poner un comentario! Y recuerda que la accesibilidad no va solo de discapacidad, va de hacer la vida más fácil para todos: personas mayores, familias con niños pequeños, carritos de bebé…
Cimavilla, el barrio de pescadores con historia

Cimavilla es sin duda uno de mis rincones favoritos de Gijón accesible. Tiene una personalidad especial, de esas que se notan nada más poner el pie en sus calles. Es el barrio más antiguo de la ciudad, lleno de historia y de esa autenticididad que ya no se encuentra en todas partes.
Paseamos por sus calles tranquilas — y cuando digo tranquilas digo ese tranquilo que te hace bajar el ritmo sin que te des cuenta — hasta llegar a la Casa del Chino. Y aquí va la historia, que me parece una pasada: el nombre viene de Chaoyo Wey, un señor que en los años 60 se instaló en Cimavilla, montó un mesón chino y un negocio de adornos de papel — banderitas, girasoles, farolillos — que se hicieron famosos en la Fiesta del Farolillo de Gijón. Un chino llegó a este barrio de pescadores asturianos, se quedó, montó su vida ahí y el edificio lleva su nombre para siempre. ¡Eso es dejar huella! Hoy es el centro social del barrio y se decora según la época del año. Estoy deseando volver en Halloween o navidad para verlo.


Siguiendo por Cimavilla llegamos a la Plaza del Lavaderu, y el nombre lo dice todo. Aquí es donde las mujeres del barrio venían a lavar la ropa antiguamente. Ahora es una plaza con mucho encanto, con alguna sidrería donde sentarte, tomar un culín y entender por qué la gente de Cimavilla lleva siglos sin querer irse de ahí. De esas plazas que no aparecen en las guías turísticas pero que cuando las encuentras dices: aquí me quedo.
Museo Casa Natal de Jovellanos
Tengo que ser honesta — si hubiera ido sola probablemente le habría dedicado veinte minutos y para afuera. Pero con nuestra guía fue otra historia completamente diferente.
El museo es la casa donde nació Gaspar Melchor de Jovellanos, uno de los personajes más importantes de la Ilustración española y figura clave en la historia de Gijón. Y eso se nota en cada rincón del edificio.
Lo que más me enganchó fue el Retablo del Mar, una obra impresionante que representa la vida marinera de Gijón con un nivel de detalle que te deja sin palabras. Es de esas piezas que te para en seco y te hace entender de golpe cómo era la vida en esta ciudad hace siglos.

Y la guía, que ya me conocía un poco, me iba poniendo retos para que me mantuviera activa — que los que tenemos déficit de atención lo agradecemos muchísimo, os lo juro. Como por ejemplo buscar el delfín. Así que si vais, buscaos una buena guía. La diferencia es brutal.
El museo es accesible en su mayor parte, así que sin problema para visitarlo con movilidad reducida o carrito de bebé.
Lo suyo hubiese sido llegar al Cerro de Santa Catalina y ver el Elogio al Horizonte pero el hambre apretaba y decidimos ir a comer a la Sidrería La Galana.
Sidrería La Galana: cocina asturiana de verdad
La Galana es un clásico de Gijón acccesible, una sidrería con mucho encanto en plena Plaza Mayor, justo al lado del Ayuntamiento. De esas que llevan años ahí y siguen llenas porque lo hacen bien. Es accesible, así que sin problema para entrar.
Y allí me di el primer homenaje asturiano del viaje: fabada, lapas y arroz con leche de postre, entre otros. Todo estaba increíble, pero el arroz con leche… madre mía. Y por supuesto, mi primera sidra del viaje. Me la escanciaron ellos, aunque yo también lo intenté y no voy a mentir: me supo a gloria después de toda la mañana caminando.
Si vais a Gijón, apuntadla. Es de esas paradas que no falla



Y una vez hecha la digestión, seré del Levante pero no pude perderme una visita guiada accesible por EL MOLINÓN.
El Molinón, el estadio de fútbol más antiguo de España
Estamos hablando del campo de fútbol profesional más antiguo de España — la primera referencia de un partido aquí es de 1908. Más de un siglo de fútbol, conciertos de los Rolling Stones, Bruce Springsteen y hasta Paul McCartney, mítines políticos y quién sabe qué más. Desde 2018 lleva el nombre oficial de El Molinón — Enrique Castro Quini, en homenaje al mítico delantero del Sporting. Un detalle muy bonito.
Y gran parte de que todo esto te llegue de verdad tiene nombre: Laura. Nuestra guía era del Sporting de toda la vida, de esas personas que cuando hablan de su equipo se les ilumina la cara. Nos contó la historia del club, la leyenda de Quini y cada vez que el Sporting había subido a Primera con una energía y un entusiasmo que te contagiaba aunque el fútbol no fuera lo tuyo. Eso es lo que hace una buena guía: que acabes sintiéndote parte de algo que no era tuyo.
El tour e incluye acceso a los vestuarios, a la sala de prensa, al propio campo y al museo, y es accesible, así que sin problema. Y yo, como no podía ser de otra manera, aproveché para sentarme en el banquillo como si fuera la entrenadora y montar mi propia rueda de prensa imaginaria. Las preguntas me las inventé yo, claro, pero las respuestas fueron igual de épicas. Alguien tenía que hacerlo.
Si sois del Sporting o simplemente os gusta la historia del deporte, apuntadlo. Merece la visita.



Después de tanto movimiento, toca descansar. Y el alojamiento también forma parte de un viaje accesible, así que apuntad: estuve en el Hotel Silken Ciudad Gijón, céntrico, accesible y con un equipazo humano encantador. De esos hoteles donde llegas cansada y te tratan tan bien que hasta se te olvida el cansancio.
Pero claro, descansar del todo tampoco iba a poder ser. Así que por la noche nos fuimos dando un paseo al centro hasta llegar al Coalla Gourmet, una tienda-bar especializada en quesos asturianos. Y allí, con una copita de vino en la mano y una tabla de quesos delante, le dimos un cierre de lujo al primer día. Si sois queseros, es parada obligatoria.
Y esto no acaba aquí. Esto fue solo el viernes — el primer día de tres. Todavía me quedaban el sábado y el domingo con más planes, más aventuras y más sorpresas. Y spoiler: lo de la playa accesible y la ruta en bici vinieron después.
Si quieres saber qué hice el día 2, te lo cuento todo aquí 👉 [Día 2 en Gijón accesible]
Espero que te haya gustado mi ruta del primer día por Gijón accesible. Si tienes cualquier pregunta o quieres saber algo más antes de visitar la ciudad, te leo en comentarios y te ayudo en todo lo que necesites. ¡Nos vemos en el día 2! 🙌
PD- La respuesta a ¿Cuántas botellas de sidra componen el árbol? es 3.200 botellas!

