Si entro en Google y pongo mi nombre, una de las cosas más buscadas es «Mireia Cabañes pierna» todo el mundo tiene curiosidad por lo que me pasó. En realidad lo he explicado mil veces en mis vídeos de Instagram o Tiktok y en millones de entrevistas que he dado a medios pero hoy estoy aquí para resolverte las dudas pero antes, tienes un pequeño resumen aquí.
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¿Por qué la tengo del revés.
¿Preparada para leer lo que me pasó? Si eres una persona aprensiva, mejor deja de leer aquí. Si en el fondo te muere la curiosidad, vamos al lío.
Mi madre es de la zona de Las Landas, en el suroeste de Francia, y mi padre es australiano. Desde bien pequeñas, mi hermana y yo crecimos surfeando. En unas vacaciones en Byron Bay, surfeando, un tiburón me atacó y me destrozó el fémur. No recuerdo nada de aquel momento. Me desperté ya en el hospital, en la UCI, sin pierna. Solo pudieron salvar lo que ves ahora, del revés.
Estás flipando, ¿verdad? Pues es mentira. Pero mola más empezar con una broma, porque la verdad de por qué tantos buscáis «Mireia Cabañes pierna» en Google es bastante más drástica.
Tengo la pierna del revés a raíz de una cirugía para salvarme la vida. No por la mordedura de un tiburón, sino por un proceso largo y doloroso: un cáncer infantil. Tuve un sarcoma de Ewing.
Antes de contarte qué pasó exactamente con mi pierna, vamos al principio de todo, ¿no?
Cancer infantil: sarcoma de ewing en la pierna

Digamos que mi séptimo cumpleaños fue diferente. Tras muchos meses de dolor y una biopsia con un diagnóstico benigno, el 7 de febrero de 1994 llegó la noticia: «Su hija tiene un sarcoma de Ewing en el fémur y está en un estado muy avanzado, hay poco que hacer.»
Por si no conoces el término: el sarcoma de Ewing es un tipo de cáncer poco frecuente que afecta sobre todo a niños y jóvenes, y que suele aparecer en los huesos largos como el fémur. Puedes leer más sobre él en la Asociación Española Contra el Cáncer.
Cuando me lo detectaron teníamos dos opciones: quedarnos con la mala noticia y el «me voy a morir», o coger el hilito de esperanza y luchar por la vida. Y está claro lo que elegí, ¿no?
Me trataron en el antiguo Hospital La Fe de Valencia. Si quieres conocer todo el proceso con detalle —la quimio, los meses en el hospital, cómo lo vivimos en casa— lo vas a encontrar contado entero en mi libro, que sale a finales de este año (que por cierto, si lo quieres, deja un comentario y así te aviso cuando lo saque).
Aquí me quedo con lo esencial: sobreviví, y de aquello salió mi famoso pie del revés.
El día de la rotoplastia
Entré a quirófano sin saber si iba a salir. Pero no me preocupaba demasiado, porque el día anterior, por el hospital, lo había dado todo. Me daban igual las broncas de mis padres o de los médicos: ¡era mi último día con dos piernas! Creo que tenía derecho a correr por los pasillos y a despedirme de ella en condiciones.
La cirugía duró muchísimo, más de diez horas, y es que es complicada de narices. De hecho, pocos médicos se atreven a hacerla. No es solo cortar y girar: los cirujanos tienen que separar con muchísima precisión los nervios y los vasos sanguíneos de toda la pierna para mantenerlos intactos, rotar la parte inferior 180º, y luego volver a unir el hueso y reconectarlo todo —nervios, arterias, venas— sin que nada deje de funcionar. Un fallo de unos milímetros puede significar perder la sensibilidad o la movilidad para siempre. Por eso solo unos pocos cirujanos especializados en oncología ósea se atreven a operarla.
Cuando desperté, iba hasta arriba de morfina y anestesia, así que no me enteraba de mucho. Pero ahí estaban mis padres, y yo escayolada desde el pecho hasta los pies (tranquis, que me dejaron un hueco abierto para hacer mis necesidades). Aquí comenzó mi nueva vida, mi nuevo cuerpo: la misma pierna que tantos años después la gente busca en Google preguntando «Mireia Cabañes pierna, ¿qué le pasó?». Pues esto es lo que pasó: nació ese día, en un quirófano, después de más de diez horas de cirugía y toda una vida de valentía que ni siquiera sabía que tenía a los 7 años.
Siempre he llevado bien el ser diferente. Mis padres hicieron muy buen trabajo, y yo, por lo que me cuentan, tenía una personalidad súper divertida. Es más, os voy a confesar que el día de «la amputación» sentí alivio porqeu no sabéis lo que duele el cáncer de hueso, no lo sabéis.
Mireia Cabañes pierna
Creo que ahora ya sabes lo que me pasa, pero te hago un resumen por si eres de esos que han llegado hasta aquí buscando «Mireia Cabañes pierna» y quieres la versión corta:
Tuve cáncer de peque, concretamente un sarcoma de Ewing, y casi me muero. Pero como siempre digo: perdí una pierna, pero gané una vida. Me pusieron el pie del revés, no solo para salvarme la vida, sino también para darme más calidad de vida. Y gracias a ella, hoy hago mucho deporte, viajo y tengo una vida totalmente independiente.
No fue fácil, pero con esfuerzo conseguí aprender a mover la pierna, y ahora no hay nada que me pare. Actualmente compito en surf adaptado —aquí tienes algunos de mis logros— . Mi siguiente gran objetivo es llegar a los Juegos Paralímpicos de Invierno de 2030, en los Alpes, con el snowboard. Nunca me digas que no puedo hacer algo, porque pienso retarte y demostrarte cómo lo hago.
Y ya que estás por aquí: si todo esto te ha conectado y crees que podemos trabajar juntos —una campaña, un patrocinio, lo que sea que tengas en mente—, soy toda ojos. Hablemos.


Es una pasada esa cirugía! Y cómo lo explicas! No la conocía y he flipado. Enhorabuena Mireia!
Leer esto es un recordatorio de la fuerza que puede llegar a tener una persona. ¡Gracias por compartir tu historia!
ainsss, muchísimas gracias!!!
La verdad que sí! Estéticamente es una movida pero a nivel calidad de vida y movilidad una pasada. Yo esto encantada! Muchas gracias por tu comentario
Mireya, eres una crack en!!! Cuando la vida te atraviesa con una historia como la tuya, al final tienes varias opciones. Puedes simplemente vivir, puedes seguir adelante con tu vida como si nada (que es totalmente lícito y normal), o puedes hacer lo que has elegido tú: transformar esa experiencia en un motor para ayudar, dar visibilidad, inspirar y aportar luz a los demás.
Has convertido todo eso en un propósito precioso. Eres un verdadero ejemplo para muchísima gente y tienes una energía vital que es, sencillamente, arrolladora. Me alegro un montón de haberte conocido. Sigue creciendo, sigue inspirando y nos vemos en el agua, en la terreta o donde sea. ¡Un besote enorme!
Eres mi pequeña valiente! Te conozco desde el principio de tus atandanzas en el tema del surf. Y no sé si te puede más las ganas de vivir o tú corazón! Que es de lo más bonito . Mi pequeño tormento con capacidades increíbles . I love you