Si has llegado aquí buscando «creadoras de contenido con discapacidad», probablemente seas una marca haciendo los deberes, otra creadora buscando referentes, una persona que ha entrado a raíz de un link directo al post o alguien con curiosidad genuina. Sea cual sea el caso, te voy a ser sincera: somos pocas. Pero cada vez menos pocas, que ya es algo. Por cierto, si no me conoces, te dejo aquí mi breve historia.
Creadoras de contenido con discapacidad: pocas, y menos aún las que vivimos de esto
Cuando empecé a hacer contenido, buscar referentes con discapacidad en España era como buscar un ascensor en todas las paradas del metro de Madrid allá por 2013: técnicamente existían, pero costaba encontrarlos. Ahora hay más. Cada vez hay más personas con discapacidad en redes sociales, y cada vez somos más las que tenemos una comunidad de verdad detrás, no solo un puñado de seguidores. Eso es para celebrarlo, y ojo, sin ironía. Me hace feliz encontrarme perfiles porque me motivan hasta a mí.
Pero ahí viene la pregunta incómoda: ¿cuántas creadoras de contenido con discapacidad vivimos de esto? Porque tener comunidad y tener sostenibilidad económica son cosas muy distintas. En mi caso, por ejemplo, no vivo solo de crear contenido: vivo de combinarlo con dar conferencias, que es de donde sale buena parte de lo que me permite dedicarme a esto de verdad. Y del deporte. Y esa brecha entre tener seguidores y tener ingresos reales es donde se nota que a las marcas todavía les cuesta confiar en nosotras como algo más que un contenido puntual. Y en el deporte y los patrocinadores es cosa a parte, que de hecho, escribir esto, me está dando idea de hacer otro post concreto de patrocinios, porque vaya tela también.
Y como cualquier creadora, cada una tiene su nicho. Hay creadoras de contenido con discapacidad enfocadas en moda, otras en deporte, otras simplemente en su día a día, otras en maternidad, en salud mental, en lo que sea. No somos un bloque homogéneo con un único mensaje ni un único estilo, aunque a veces las marcas nos traten como si lo fuéramos. Hablo en femenino porque soy mujer y es como me sale escribir, pero esto no es solo cosa de chicas: a los creadores con discapacidad, chicos, les pasa exactamente lo mismo. Cuando digo «nosotras», pensad en todos.
La confianza es lo último que llega
Y no es solo una sensación mía: un estudio de Kolsquare recogido por NEO señala que en España apenas el 9% de los profesionales del sector considera la diversidad un criterio relevante a la hora de elegir con quién colaborar. Seguimos siendo una minoría dentro de un sector que se llena la boca con la palabra «diversidad» en el brief y luego, a la hora de elegir con quién trabajar, sigue yendo a lo de siempre.
Aquí está el problema real, y es el que de verdad me interesa contarte: no es que no haya creadoras de contenido con discapacidad. Es que todavía se confía poco en nosotras. Nos llaman para el mes de la discapacidad, para la campaña puntual «de concienciación», para la foto que queda bien en el informe de impacto social. Rara vez nos llaman para vender simplemente un producto, como a cualquier otra creadora, sin que nuestra discapacidad sea el ángulo del brief.
Eso manda un mensaje, aunque no sea intencionado: que nuestro valor está en la temática, no en nuestra capacidad de crear contenido bueno, vender algo bien o conectar con una audiencia. Y mi discapacidad es una parte de mí, no mi única credencial.
Por qué esto está cambiando de todas formas
La buena noticia es que esto se mueve, aunque sea despacio. Cada vez hay más marcas que entienden que trabajar con creadoras de contenido con discapacidad de forma continua — no solo en campañas puntuales — genera algo que ninguna campaña de un mes consigue: confianza real con una audiencia que lleva toda la vida sintiéndose ignorada por la publicidad tradicional. Desde aquí, gracias a Hello Monday por confiar en mí y representar a perfiles muy top, divulgadores y creadores con mucho que aportar.
Y cada vez hay más de nosotras dispuestas a decir las cosas claras, como estoy haciendo ahora mismo, en vez de aceptar cualquier colaboración solo por ser vistas. Eso también cambia las reglas del juego.
Lo que pido, sin adornos
No pido que me contraten por lástima ni por cumplir cuota. Pido que se confíe en mí (y en las que somos como yo) para lo mismo que se confía en cualquier otra creadora: para vender bien, contar bien, conectar bien. Lo de la discapacidad ya lo pongo yo, gratis, cada vez que salgo a la calle.
Si eres una marca leyendo esto: la próxima vez que pienses en «diversidad» para una campaña puntual, piensa mejor en colaboración a largo plazo. Ahí es donde de verdad se nota el cambio.
Si eres otra de las pocas creadoras de contenido con discapacidad buscando referentes: aquí me tienes. Somos pocas, pero no estás sola. ¡Y creo que debemos hacer más comunidad para apoyarnos!
Y ya que estamos, un consejo para cerrar: la diversidad no somos solo nosotras. Diversidad es también edad, país de origen, orientación sexual e identidad de género —el colectivo LGTBIQ+ entero, sin excepciones— y cualquier otra forma de ser distinto al estándar que todavía se repite en cada campaña. Y toda esa gente compra. Compra el pintalabios, el champú, esa mesa de salón que llevas meses mirando, lo que sea que vendas tú. Así que cuanto más diverso sea tu marketing, más clientes tienes. No es solo ética, es matemáticas. ¡De nada!
Dicho esto, también quiero dar la enhorabuena a las marcas y agencias que sí se han atrevido a dar el paso: las que confían en nosotras más allá de la campaña puntual y están haciendo que, poco a poco, seamos cada vez más visibles y más valoradas. Y por supuesto, a esa comunidad fiel en redes que nos sigue y nos apoya día a día, dando like, comentando, compartiendo — sin ese apoyo constante, ninguna de nosotras tendría la fuerza para seguir contando esto en voz alta. Gracias de corazón.
¿Os ha gustado el artículo sobre creadoras de contenido con discapacidad? Me gustaría leeros en comentarios y que me identifiquéis si sois creadores de contenido, agencia, marcas, empresas o meros lectores. ¡Tengo mucha curiosidad!


Me ha encantado este artículo. Hace mucha falta dar visibilidad a las creadoras de contenido con discapacidad desde una perspectiva profesional y no solo desde la historia personal. La representación importa, pero también reconocer el talento, el trabajo y el impacto que generan. Gracias por abrir este espacio y contribuir a una conversación tan necesaria.