Y después del cáncer, ¿qué?

Cáncer superado, ¿luego qué? Pues nada. La vida sigue. Y probablemente sepas hasta vivirla mejor.

Muchos me conocéis pero para los nuevos mi discapacidad se debe a esta enfermedad. Tuve cáncer, un sarcoma de Ewing con 7 años. Y hoy, a los 31 se puede decir que, estoy de maravilla.

Suelo escribiros cosas divertidas, positivas y motivadoras. Pero supongo que todos, en cierto modo, somos como Chenoa, humanos y hoy pues me ha dado un bajoncete. Llevo unos días con la moral un poco turbia y hoy pues he caído pero oye, que más rápido me he levantado. ¡No os asustéis! 

Va, aunque sea poco de abrirme y gritar mis penas, os voy a contar a que se debe.

Como veis tengo una operación poco común. La rodilla me hace función de cadera y el pie función de rodilla. Os pongo una fotografía del verano pasado para que lo entendáis un poquito más.

Flipa, ¿eh? (las fotos son del verano pasado, este año no estoy tan cachas). En mi día a día camino con ayuda de una pierna ortopédica. Pierna que es muy complicada de hacer. Sino que se lo pregunten a los ortopédicos que me han cogido. Hoy me han dado una nueva, está sin terminar por un imprevisto de última hora. Al pobre Damián, se le rompió una de las máquinas que utiliza y no pudo terminar la estética. Pero como es un tío muy apañado me la ha dejado aún así bastante cuquita.  Os enseño un vídeo y sigo explicando.

 

Sí, debería estar en horizontal pero son cosas improvisadas, ve y explícale a esta gente que encima quieres que te graben en horizontal.

Ando bien ¿verdad? Cojeo hasta menos y todo. Me la han hecho en la Ortopedia Rodríguez. Si vivís en Valencia y no sabéis donde ir, os la recomiendo. Son unos profesionales de la leche y como personas me han ganado. Estoy encantada con ellos.

El tema de la pierna es cosa a parte. Me tiene mosqueada, más bien y vulgarmente hablando, hasta el mismísimo coño. Me duele y mucho. Ves como vas creciendo y cada vez tienes más molestias y complicaciones. Te preguntas a veces: “Si estoy así a los 30, ¿cómo estaré a los 50?”. Rápidamente, mi muro de protección me dice: “Mireia, no pienses, igual no llegas ni a los 50” y yo sigo con mi vida como si nada. Pasa el tiempo. Quieres sacar a tu abuela a pasear y te das cuenta que ya no puedes andar los mismos metros o kilómetros que antes y te jode pero decides, nuevamente, no darle importancia. Vas a la playa, siempre he sido un pececillo pues ahora, más vale que me ayuden a salir y entrar del agua si no quiero luego morir de dolor. Nuevamente, te ríes y te haces el bebé delante de tu hermana o tus amigas que siempre están ahí para subirte a su espalda. Llegas a casa, no duermes porque te duele. Y entonces es cuando piensas. Te acuestas regular pero te levantas sabiendo que es un día nuevo, una nueva oportunidad. Vas a la ortopedia y ves que por muy buen trabajo que hayan hecho tu pierna no es la misma, que sí, que cojeas menos pero que no vas a ir a mejor. Es más, vais a ir a peor conforme vayas ‘envejeciendo’. Te cabreas, te entra impotencia, incluso lloras. Sí, hoy he llorado y me he dado cuenta de que no pasa nada, que a veces es de valientes.

Y sabéis qué os digo. Que por mucho que la medicina y la ciencia diga que voy pa abajo, mis ganas me dicen que me voy a mantener. Que quizás tenga que dejar de trabajar en un futuro, que probablemente deba cambiar un poco mis hábitos de vida. Pero voy a hacer lo que hago siempre, lo que me sale de los ovarios. Y hasta aquí puedo contar.

Que del mismo modo que me vendo positiva y con fuerza, os enseño también mis flaquezas. Que no pasada nada. Es una época complicada pero se pasará, lo sé y encontraré la manera de que todo vaya bien.

Un abrazo calentito

One thought on “Y después del cáncer, ¿qué?

  1. Cuando trabajas durante muchos meses codo con codo y en el mismo proyecto con una persona te das cuenta de cómo es de verdad y no solo en la superficie. Por eso yo puedo dar fe de cómo es Mireia: siempre alegre, positiva, con una risa o una sonrisa permanentemente en la cara, divertida, ocurrente… Su llegada ha hecho que entrara aire fresco en la redacción y esto no ha decaído después de casi un año, sino que va a más. Además es la más generosa, la que se acuerda de los cumpleaños de todos y la que más se curra los regalos. Y, como podéis ver en las fotos y el video, encima es una chica guapísima. Yo tampoco sé cómo será nuestro futuro pero en el presente estoy disfrutando al máximo el grandísimo regalo de tenerla como compañera.

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