Superación personal: rehabilitación y fitness

Eme con una camiseta color turquesa y unas mallas negras tumbada haciendo abdominales

Llevo toda una vida dedicándome a la rehabilitación. Siempre que he acudido al hospital con dolor no han sabido qué hacer. Reposo, ibuprofeno y hielo ha sido lo único que se han atrevido a “recetarme”.

Soy partidaria de que: como una conoce su cuerpo, no lo conoce nadie, por mucho avance médico que exista.

Eme: “Hola doctor, no me baja el dolor, cada vez tengo la pierna más hinchada y apenas puedo andar”.
Doctor: “No será para tanto mujer que yo te veo estupenda. A ver pasa a la camilla y desnúdate”. Efectivamente, su cara de póker lo decía todo.

Doctor: “Mireia, el me llama así. Ya sabes que tu rodilla hace una función que no le pertenece y sufre. Bastante bien has estado todos estos años. Ya sabes que conforme pase el tiempo irás degenerando”. Y tan pancho se quedó.

Tras varias citas y algunas visitas a urgencias, el señor doctor acabó dándome la razón. Tienes los meniscos rotos, la rótula se te desplaza y hay algo más que se me escapa. ¿No se te va a escapar “fill meu” si todo lo anterior te lo he dicho yo?.

Total que el señor doctor no se atreve a operarme porque no me da garantías de mejora y hay probabilidades altas de que me quede peor. Así que, vuelvo a lo de: “como una conoce su cuerpo, no lo conoce nadie, por mucho avance médico que exista”.

Y decido tomar yo las medidas: adiós a las pastillas, adiós a los parches de morfina y bienvenido “nuevo estilo de vida”. No es otra cosa que controlar los excesos y las locuras. Si un día sé que me voy a pasar en esfuerzo físico, el día anterior y el día siguiente toca tranquilidad. Visita periódica el fisioterapeuta y hielo de vez en cuando. Sin olvidarme que cuanto menos pese, menos carga aguanta mi piernecita.

Hemos tardado varios años en averiguar lo que al doctor se le escapaba. Tengo mal el tendón del Bíceps, el Psoas y alguna cosilla más. Llevo un mes acudiendo a la clínica fisioestética de Bétera dónde, gracias a la tecnología de la máquina Winback, los dolores me han reducido en un 60%.  Ha sido su fisioterapeuta, Luis Viu, quien me ha dado el diagnóstico. No todo es tumbarse y que la máquina estimule la capacidad natural de mi cuerpo para su auto-reparación, también me toca ejercitar y muscular.

Eme en elíptica en su sesión semanal de rehabilitación Eme haciendo ejercicios de equilibrio Eme de espaldas haciendo pesas

Pues eso señores, voy a por todas. Mi próximo reto es poder hacer practicar el surf y sé que gracias a KindSurf y Mediterranean Surf School mi sueño pronto se hará realidad. Sí, siempre con cabeza y con cuidado.

Para todo aquél que necesite un fisioterapeuta o unos tratamientos de estética, aquí abajo tenéis la fachada. Están en la urbanización Torre en Conil de Bétera.

¡Os quiero!

Visita panorámica de la fachada clínica

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *