Cena de los sentidos – Restaurante Esplore

¡Buenos noches a todos!

Estoy por aquí después de un tiempo y es que por fin, ‘he tenido un finde tranquilo en casa’. Digo tranquilo porque he aprovechado para hacer la compra, limpiar, adelantar trabajo… eso sí, he disfrutado un poquito también de Madrid.

El viernes, tuve el placer de disfrutar de una de las mejores experiencias de mi vida. El problema viene ahora, ¿cómo es lo cuento sin contaros? No, no es un trabalenguas, es que quiero que lo probéis.

Empezaré diciendo que fue la leche, os podría decir ‘la hostia’, ‘cojonudo’, blabla pero no quiero ser del todo maleducada. Pues al saber quién lee este post.

Todo comenzó en la Calle Juan Bravo 41, ubicación del último Restaurante Esplore, digo el último porque tienen otro en la calle Clavel, justo en el barrio de Chueca.  Además, yo que soy valenciana debo reconocer que tienen uno de los mejores arroces negros de todo Madrid. Antes de hablaros de la cena en sí me gustaría presentaros un poquito más esta ‘cadena de restaurantes’. Se trata de un centro especial de empleo, aproximadamente el 70% de la plantilla tiene algún tipo de discapacidad. Por otro lado, es un local accesible tanto para personas ciegas, como para aquellas que tenemos alguna discapacidad física o cualquier otra sensorial. Son especialistas en cerdo ibérico y ¡madre mía cómo está!

Sobre Esplore ya hablaremos más adelante que suelo ir muy a menudo, además, todo aquel amigo que he llevado, ha vuelto. Por algo será ¿no?.

Voy a contaros mi experiencia en la cena de los sentidos. Como bien he dicho, llegamos a Esplore Juan Bravo y allí nos esperaban con una copita de cava de bienvenida. Muy amablemente el encargado, nos pregunto si teníamos alergia o éramos intolerantes a algún alimento. Chula de mí, dije que sí pero que no quería que me adaptasen el menú, que había venido a disfrutar. Disfruté mucho pero no queráis saber cómo lo pasé el sábado. Aún así, me valió la pena.

Nos pusieron solo una norma, silencio durante toda la cena. Silencio para poder disfrutar en condiciones. Todo aquel que me conoce sabe que para mi eso es un reto muy difícil y que efectivamente, algún que otro ‘shhhh’ me llevé. Nos dieron una breve charla, repartieron unos antifaces, nos dimos cada uno la mano con nuestras respectivas parejas y entramamos al restaurante sin ver nada de nada.

La fotografía es un poco de mala calidad pero si la queréis ver mejor, me podéis regalar un teléfono de última generación.

Obviamente cuando uno no ve nada de nada se pone nervioso, súmale que eres cojo y tienes más miedo que nunca a tropezarte con todo. Nos sentaron en la mesa y desde ese mismo momento, me dejé llevar. No os diré todo lo que pasó dentro porque deberíais experimentarlo. Pero, la mezcla de olores y la música ambiente te iban introduciendo en un mundo mágico. Debes confiar y no decir a nada que no. Si te dicen ‘abre la boca’, hazlo, pues vas a degustar cosas ricas. Probablemente no aciertes lo que estás comiendo pero te va a gustar. Yo no sé si es que no veía y el gusto se agudizaba o es que llevaba mucho tiempo sin comer lo que me daba la real gana pero dios ¡vaya rico estaba todo y cómo disfruté!

Siempre que voy a algún Esplore mi paladar lo goza pero esta vez fue especial. No solo se trataba de comida, los chicos de ‘casi todos los sentidos’, consiguieron hacerme sentir y ponerme los pelos punta.

Os invito a viajar por la gastronomía a través de los sentidos. Y como no, a ir a cualquiera de estos dos restaurantes. Ya sabéis, Calle Clavel o Calle Juan Bravo.  ¿Queréis una recomendación? Las Migas extremeñas con matanza ibérica y su huevo frito, mirad que pintaza.

Y con esta delicatessen me despido ya por hoy.  Mañana vuelve a ser lunes y viene una semanita dura. Pero oye con alegría :).

¿Me recomendáis algún restaurante que visitar? A poder ser muy muy free. Ya sabéis, gluten, lactosa y fructosa.

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